Cuando escribo
A veces la escritura se vuelve poema, para describir el mismo acto de hacerlo.
Cuando la pluma llora tinta, el papel se desnuda como si cada trazo lo desvistiese. Ella no pregunta, él no da permiso y en su vergüenza muda le otorga el poder a la pluma. Juntos navegan en un mar de letras, que guardan y callan, conjurados juntos. Deseosos de elevarse en la voz y la mente de quien quiera detenerse a leerlo quedo y silente. Y es en ese instante cuando el verso asoma dulce y lento en los labios que el papel siente orgullo y a la pluma perdona.
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Tu poema me hizo pensar en el Fedro de Platón. Platón criticó en ese diálogo a la escritura respecto a la oralidad. Tres cosas señaló: "debilitan la memoria", "no responde a cuestionamientos" y "llega a los que comprenden y a los que no". Coincido contigo, Susana. Maravilloso arte el que crean el papel y la pluma juntos. Puede ser en letras o incluso en música. Mucho de nuestra humanidad se impregna en ellos. Un abrazo!
Suave y dulce. Gracias